La comunicación de los bebés

La comunicación de los bebés

Uno de los primeros estímulos para nuestros bebés, incluso en la etapa fetal, va a ser el contacto físico, el calor, el latido de nuestro corazón hasta incluso las sustancias químicas que nuestros cuerpos desprenden, algo a lo que estarán muy ligados los primeros meses.

Pero, ¿cómo se comunican ellos con nosotros?

Todos sabemos que los recién nacidos no disponen de más recursos que el llanto para expresarse, pero a medida que van creciendo dispondrán de nuevos elementos para poder comunicarse. Mientras van asimilando el lenguaje hablado usará llantos, gritos y gestos para lograr hacerse entender.

El bebé recién nacido es capaz ya de distinguir entre el sonido de la voz humana y otros ruidos. Debemos estar atentos al modo en el que nuestro pequeño responde a la voz humana y entender lo importante que es nuestra voz para él, puesto que ya la identifica con los cuidados que le brindamos. La voz humana anuncia el alimento, el calor, el abrazo, la caricia, la comodidad... es maravillosa para él ya que muchas veces llega antes que nosotros a su visión o que el cuidado mismo.

Un bebé que llora puede cesar su llanto solamente con escuchar nuestra voz. Se pone alerta para identificarnos bien, se silencia atento e incluso cambia su expresión facial y su actitud corporal. Nos acercamos y es cuando, al sonido cariñoso de nuestras palabras, puede relajarse si era nuestra presencia segura lo que necesitaba o arreciar en sus quejas si tiene algo que decirnos y a lo que debemos responder.

El llanto va a seguir siendo el modo de comunicación prioritario del bebé durante muchos meses. Debemos tener presente que el llanto de los bebés no siempre responde a una necesidad evidente, puede ser que se sienta abrumado por las nuevas sensaciones o las visitas y necesite, nervioso, pegar cuatro buenos gritos para descargarse.

A partir de los cuatro meses el bebé nos dará muestras claras de haber entendido la relación de causa y efecto que le permite coordinar su acción con el resultado esperado. Ya es capaz de transmitir conscientemente lo que quiere o necesita. El lenguaje corporal hace su aparición con fuerza y el niño lo usa para explicarnos claramente si quiere bajar de la silla, ser tomado en brazos o dejar de comer. Incluso nos apartará la mirada si quiere cambiar de actividad.

 Usará todos sus recursos para lograr hacerse entender. Aunque siga usando el llanto también ampliará su repertorio a todo el rico espectro de la comunicación no verbal. Gestos como sonreír, por supuesto, pero también otros: fruncimientos de ceño cuando algo les desconcierte o de nariz y boca ante un nuevo y poco apetecible alimento. También abrirá la boca mucho cuando sienta sorpresa. Estirar los brazos para que lo saquemos de la cuna o de la silla y patalea cuando quiere salir y nadie lo atiende. Y de nuevo, sonreirá y sonreirá a nuestra voz, nuestra cara y nuestra amada presencia. La comunicación sigue muy ligada a las emociones además de a las necesidades físicas.

A partir de los nueve meses no solamente puede empezar a decir sus primeras palabras, sino que el lenguaje del cuerpo es muy intenso. Aparta la cabeza y la sacude para negarse a algo, sobre todo a comer más si no tiene apetito. Nos escuchan continuamente, con ansia, asimilando lo que decimos y tratando de imitarnos.

 Las acciones de estirar los brazos para alcanzar cosas formarán parte de su continuo descubrimiento de su entorno, así como señalar todo lo que le llame la atención.

Ya sabe transmitir sus gustos o aversiones, aparta la cabeza, pero también frunce la nariz si algo le disgusta o cabecea suavemente para comunicar su consentimiento. Los gestos de negación aparecen muy pronto, relacionados con los alimentos, pero pronto se usan para otras cuestiones y se complementan con la afirmación.

Por supuesto, el bebé se arrastra, señala y gesticula para decirnos claramente lo que quiere. La forma de comunicarse los bebés es un mundo fascinante que llena a los padres de satisfacción y les hace sentirse enormemente unidos a su hijito. Para los bebés es todavía más importante, pues de ello depende la atención a sus necesidades físicas y emocionales y la capacidad de sentirse comprendidos.

Los signos son tan importantes como los sonidos y ya se utiliza un lenguaje específico para poder comunicarse con ellos de forma que sirvan como puente a un mayor entendimiento y acercamiento, así como a la estimulación de su aprendizaje.

Os dejamos un video comercial sobre cómo el comportamiento de los bebés ante el latido de sus madres:

 

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