Los primeros días con tu bebé

Los primeros días con tu bebé

Tras todo lo que supone un parto, por fin llegas a casa con tu bebé. Posiblemente te embargue una inquietud de que todo esté correcto y el miedo por los imprevistos que puedan surgir, que suelen ser muchos. Pero ante todo hay que afrontarlo con la naturalidad de un proceso totalmente normal e incluso apasionante. Tu instinto y el día a día harán que aprendas a actuar ante infinidad de situaciones.  

Durante las primeras semanas con el bebé en casa, surgen muchas dudas acerca de sus cuidados y, sobre todo, en relación con su bienestar. Te explicamos cómo actuar ante los imprevistos más frecuentes, y ante situaciones que puedan escapar a vuestro conocimiento recurrir a un profesional.

Puntitos rojos en el rostro

 

Una especie de acné del bebé, normalmente localizado en la zona de la frente, mejillas y barbilla. Suele ser un trastorno provocado por las hormonas transmitido de la madre al hijo. En la mayoría de casos desaparece con el tiempo, aunque si fuera a más, lo recomendable es acudir a tu pediatra.

 

Estornudos continuados

 

El estornudo las primeras semanas del bebé es un reflejo instintivo, un mecanismo de defensa que sirve para liberar la nariz de mocos o partículas. Si la respiración es normal, este acto suele desaparecer con el tiempo.

 

Callos de succión en el labio

 

A veces aparecen en el labio superior los primeros días unos pequeños callos o ampollas de color blanquecino. Es muy habitual, ya que el bebé tiene que adaptarse a la toma del pecho o biberón.

Lágrimas continuas

 

 

Tu bebé no ha estado llorando pero ves que tiene los ojos húmedos y enrojecidos. Es probable que se trate de una obstrucción en el canal lagrimal, quedando la lágrima en el propio ojo. Una forma de paliarlo es realizar suaves masajes circulares en el ángulo interno del ojo varias veces al día. Tras unos meses desaparece. Si la secreción tornara a blanquecina, amarilla o verdosa debes acudir al pediatra.

 

Pies y manos frías

 

La normotermia en los bebés es complicada, ya que su autorregulación no está desarrollada del todo. Por ello es normal que pies y manos estén fríos, adquiriendo incluso un tono ligero violeta ya que son las partes más difíciles y alejadas para que su cuerpo las caliente. Tomarle la temperatura regularmente para controlar que su cuerpo está en el rango correcto nos permite controlar su estado. Normalmente a la noche cuando duermen su temperatura desciende y hay que abrigarles un poquito más. Pero siempre intentando no pasarnos con el abrigo ya que si provocamos un sobrecalentamiento es incluso peor y la sudoración puede hacer que la temperatura baje drásticamente.  

 

Culete irritado

 

La dermatitis asociada al pañal es muy común. Un enrojecimiento de la zona del culete hasta genitales por un humedecimiento continuado debido a heces u orina. Con más calor empeoran los síntomas y si no se cuida a tiempo puede ocasionar mayores lesiones. Unos cambios habituales de pañal, intentar mantener la zona seca y con protectores cutáneos siempre intentando ser lo más cuidadosos posibles con su piel.

 

Hipo tras comer

 

Nada más cavar de comer a muchos bebés les salta el hipo. Está provocado por una contracción brusca del diafragma, en muchos casos debido a la ingesta de aire a la par que el alimento. Suele pasar, pero si continua una cucharadita de agua o leves toques manteniéndole en el pecho ayudan.

 

Llanto

 

Resulta esencial tener mucha paciencia y responder con calma y serenidad ante el llanto del bebé, ya que muy a menudo el pequeño se calma al ser abrazado por los padres, escuchar su voz tranquilizadora o recibir mimitos y besos. Sin embargo, el llanto del bebé también puede deberse a otros factores, como malestar o hambre, que deben resolverse de otras maneras. Existen distintos tipos de llantos del bebé:

    • Llanto persistente. Suele significar que el niño tiene hambre.
    • Llanto desconsolado. El bebé que llora de este modo lo hace porque tiene frío o calor. 
    • Llanto perezoso o llanto nervioso. En estos casos, el pequeño suele tener sueño y, posiblemente, dificultades para conciliarlo. 
    • Llanto estridente. Este tipo de llanto no es muy exagerado, pero sí, continuo. Suele ser porque se siente incómodo por tener el pañal sucio.
    • Llanto agudo, como un grito. Este tipo de llanto significa que el bebé tiene malestar o no se encuentra bien.
    • Llanto agudo e intenso. Es el típico llanto del bebé que padece cólicos
    • Llanto acompañado de hipo. Puede significar que está enfadado o molesto.
    • Llanto entre tomas: Puede deberse a intolerancias alimenticias, tener el estómago lleno o reflujo gastroesofágico.

 

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